Salud mental en la profesión veterinaria:

24 January 2023 -

búsqueda y análisis de literatura científica

El síndrome del quemado o “burnout” consiste en un estado mental caracterizado por la presencia de estrés prolongado, que se traduce en agotamiento emocional, poca motivación en el trabajo, fatiga crónica e ineficacia. Un estado que es necesario detectar y controlar adecuadamente para evitar que evolucione hacia cuadros más graves.

Tanto los veterinarios clínicos como los estudiantes de veterinaria suelen presentan un mayor riesgo de suicidio, agotamiento y depresión que otros grupos profesionales.

Un estudio realizado en 2021 tuvo como objetivo comprender, a partir de literatura científica publicada entre 1985-2019, los fenómenos que afectan a estos sanitarios y sugerir los posibles cambios necesarios en la admisión a la universidad, los planes de estudio y las iniciativas de posgrado como acciones preventivas.Se seleccionaron 211 textos donde los términos con más peso eran “estudiante, estrés, trabajo, depresión y eutanasia”.

El análisis de temas permitió diferenciar grupos de palabras dando lugar a tres áreas de interés:

  • Un área agrupa 56 publicaciones sobre las dificultades encontradas por los estudiantes de veterinaria durante su carrera, que aumentan el estrés y la ansiedad, provocando desgaste emocional
  • Otra área agrupa 90 artículos y sus contenidos subrayan la exposición a la muerta y la eutanasia como factores de riesgo para la salud mental de la profesión
  • La última área reunía 65 textos con palabras que abogaban por la necesidad de apoyo entre el personal y el trabajo en equipo.

Una vez conscientes de la gran incidencia del cansancio emocional y del síndrome burnout en el sector veterinario, la siguiente pregunta que cabría hacerse es como evitar este estrés.
Entre las conclusiones del estudio, se destaca que los planes universitarios deberían formar a los alumnos en materia de gestión de las emociones, psicología, adaptación al cambio y comunicación con el propietario del animal, además de existir una preparación para afrontar la muerte de mascotas y/o eutanasia.

Respecto a la estructura organizativa de los centros, se debería potenciar el trabajo en equipo y tratar los factores a nivel interpersonal como: horarios excesivos, responsabilidades en solitario o turnos poco conciliadores con la vida social y familiar.
Por último, la formación continua veterinaria, además de actualizar y ampliar conocimientos podrían ayudar a controlar su bienestar psicológico.

 

Brscic. M et al (2021) Challenging suicide, burnout, and depression among veterinary practitioners and students: text mining and topics modelling analysis of the scientific literature Lugar: BMC Veterinary Research.
DOI:34488757