Encuesta a veterinarios que utilizan un nuevo procedimiento de compresión física en el tratamiento del síndrome de inadaptación neonatal en potros

21 marzo 2022 – News

Encuesta a veterinarios que utilizan un nuevo procedimiento de compresión física en el tratamiento del síndrome de inadaptación neonatal en potros

Comparados con otras especies, los caballos nacen con un cerebro más funcional y desarrollado. Se cree que este es un mecanismo evolutivo para la supervivencia de presas en la naturaleza. En las especies equinas, la transición de una inconsciencia fetal intrauterina a una consciencia extrauterina tras el nacimiento es crítica para la supervivencia del neonato. El mantenimiento de la inconsciencia intrauterina se logra mediante una combinación de factores ambientales, como el calor o la estimulación táctil suave, y distintos factores endocrinos que tienen efectos neuroinhibidores. Esto asegura que el feto permanece en un estado similar al sueño, protegiendo al útero materno de la acción de las extremidades tan largas.

Después de las primeras horas tras el nacimiento, el feto necesita ser capaz de llevar a cabo algunos comportamientos clave – ponerse de pie, caminar y mamar, entre los más importantes. El síndrome de inadaptación neonatal (NMS, por sus siglas en inglés) se caracteriza por una incapacidad para desarrollar estos comportamientos. Son típicos de este trastorno una serie de comportamientos anómalos como, por ejemplo, una respuesta reducida al ambiente y la incapacidad para encontrar la ubre. Una consecuencia del NMS puede ser una ingestión inadecuada de calostro y de leche, situaciones ambas potencialmente mortales para el feto. En el pasado, se pensaba que el NMS era el resultado de un estado prolongado de hipoxia durante el nacimiento, pero estudios recientes han demostrado que la causa más probable de este trastorno es la persistencia de factores neuroinhibidores después del nacimiento, lo que significa que la transición de una inconsciencia intrauterina a una consciencia extrauterina no se alcanza. El diagnóstico de este problema se basa en la observación del comportamiento.

En 2012, se describió un método de contención para potros sanos sujetándolos y apretándolos con una cuerda. Esto método fue desarrollado teniendo en cuenta que cuando se les sujeta con fuerza, los potros responden con un estado de somnolencia e inmovilidad y una vez se elimina la presión, el estado de alerta se recupera rápidamente. Poco después, comenzaron a aparecer artículos puntuales acerca de potros con NMS cuyos signos clínicos se resolvían rápidamente después de 20 minutos de sujeción fuerte. El objetivo de este artículo fue determinar si la aplicación de este procedimiento en potros neonatos con NMS ayuda a la recuperación, acelerando su paso a un estado de consciencia normal. Se recogió información de 195 potros todos ellos con un comportamiento anómalo típico de NMS.

De acuerdo con este estudio, los potros sujetados tenían unos índices de recuperación significativamente más rápidos y más altos si se comparaban con los potros que solo tenían un tratamiento convencional. La mayoría se recuperaba 24 horas después del procedimiento. Se cree que esta sujeción o compresión torácica reinicia la función cortical cerebral, ya que imita la presión que sufre el neonato en el canal del parto al nacer. Al mismo tiempo, se cree que esta presión tiene un papel calve en la transición entre la inhibición y la activación neuronal, cambiando el estado de consciencia intrauterino a extrauterino. Para concluir, en los potros con NMS, la presión o sujeción puede inducir una recuperación más rápida, favoreciendo un estado de consciencia después del parto. De este modo se puede evitar la remisión del caso a otro centro, así como reducir los costes y el tiempo de tratamiento. Puede incluso evitar la eutanasia debido a problemas económicos o falta de recursos.

 

Aleman, M., Weich, K. M. y Madigan, J. E. (2017) ‘Survey of Veterinarians Using a Novel Physical Compression Squeeze Procedure in the Management of Neonatal Maladjustment Syndrome in Foals’, Animals, 7(9)

DOI: 10.3390/ani7090069